El primer pozo de petróleo se perfora y consigue a mediados del siglo XIX, en Pensilvania, Estados Unidos, siendo Edwin Drake su precursor. Se consiguió por destilación. Drake comenzó a construir el pozo de perforación sobre un antiguo asentamiento de indios Séneca y el trabajo lo realizaba para una compañía llamada Séneca Oil. Esta empresa había nacido para explotar el negocio de producción de querosene para un negocio de lámparas, éste sería el combustible para las mismas.
